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Informe psicológico a terceros: juzgados, colegios y empresas

Qué es un informe psicológico a terceros, cuándo hacerlo y qué incluir (y qué no) cuando te lo pide un juzgado, un colegio o una empresa. Guía práctica.

Es martes, última sesión de la tarde. Lucía (caso ficticio) se sienta, saca el móvil y te enseña un correo de su abogada: «Necesitamos un informe de su psicóloga para el procedimiento de custodia». Lleva ocho meses contigo trabajando una ansiedad que, en parte, tiene que ver con la separación. Te mira y pregunta: «¿Me lo puedes hacer para la semana que viene?».

La respuesta corta: un informe psicológico a terceros se puede hacer, pero no a cualquier precio. Antes de escribir una línea tienes que saber quién lo pide, para qué, con qué consentimiento y si lo que te piden encaja con tu papel. Y lo que pongas debe limitarse a lo necesario para esa finalidad.

¿Qué es un informe psicológico a terceros?

Un informe psicológico a terceros es un documento escrito en el que el psicólogo comunica información profesional sobre una persona a alguien distinto de ella: un juzgado, un abogado, un centro educativo, una empresa, una mutua o una aseguradora. A diferencia de las notas de sesión, que son para ti, el informe sale de la consulta y lo leerá gente sin formación clínica.

Conviene distinguirlo de dos documentos parecidos:

  • Certificado de asistencia. Acredita hechos administrativos (fechas, frecuencia). No contiene valoración clínica.
  • Informe pericial. Responde a preguntas concretas de un procedimiento judicial, con una evaluación específica y desde una posición neutral. Lo hace un perito, no el terapeuta de la persona.

¿Qué dice la evidencia y qué pasa en la consulta real?

En la literatura sobre psicología forense hay bastante acuerdo en un punto: el papel terapéutico y el pericial no se mezclan bien. Stuart Greenberg y Daniel Shuman lo plantearon en un artículo muy citado de 1997 sobre el «conflicto irreconciliable» entre ambos roles, y las Specialty Guidelines for Forensic Psychology de la APA recogen la misma cautela. El terapeuta conoce al paciente desde su relato, construye una alianza con él y no ha evaluado a la otra parte; el perito necesita distancia, varias fuentes y una pregunta legal definida.

En la consulta real, sin embargo, la petición llega así: tu paciente, con prisa, convencido de que tu informe «le ayudará». Decir que no sin más puede dañar la alianza terapéutica; decir que sí sin matices puede ponerte en una posición deontológicamente delicada y, de paso, perjudicar el propio tratamiento si el informe se usa contra alguien a quien el paciente quiere.

El punto medio suele ser un informe clínico limitado: describes que la persona está en tratamiento, el motivo de consulta en términos generales y la evolución observada, sin pronunciarte sobre cuestiones que no has evaluado (capacidad parental, credibilidad, el otro progenitor).

¿Quién puede pedirte un informe y qué cambia en cada caso?

Destinatario Quién suele pedirlo Qué tener en cuenta
Juzgado El propio juzgado, el abogado del paciente o el paciente Un requerimiento judicial formal no es lo mismo que la petición de un abogado. Ante la duda, consulta a tu colegio.
Centro educativo Familia, orientador o el propio centro Si el paciente es menor, revisa quién debe consentir. Informa de necesidades y orientaciones, no de la historia familiar.
Empresa o mutua El paciente, el servicio de prevención o la mutua Lo imprescindible para la adaptación o la incapacidad temporal. Nada de detalles íntimos.

Con menores, el consentimiento tiene sus propias reglas; lo explicamos en la entrada sobre atender a menores y el consentimiento de los progenitores.

¿Cómo se hace un informe psicológico a terceros, paso a paso?

  1. Aclara la petición. Pide por escrito quién lo solicita, para qué se va a usar y qué preguntas concretas debe responder. Si nadie sabe decírtelo, el informe aún no está maduro.
  2. Decide si te corresponde. Si te piden valorar algo que exige una evaluación pericial, dilo con claridad y ofrece alternativas: un informe clínico limitado o la derivación a un perito.
  3. Obtén el consentimiento. Salvo obligación legal, necesitas el consentimiento expreso del paciente para ese informe y ese destinatario. Deja constancia por escrito.
  4. Aplica la minimización. El RGPD exige tratar solo los datos «adecuados, pertinentes y limitados» a la finalidad (artículo 5.1.c). En la práctica: cada frase del informe debería responder a una pregunta de la petición.
  5. Separa hechos de interpretaciones. «Acude a 30 sesiones desde marzo» es un hecho; «presenta un estilo de apego inseguro» es una interpretación que debe ir con su fundamento y su grado de certeza.
  6. Indica los límites. Explica en qué te basas (entrevistas, instrumentos aplicados, periodo) y qué no has evaluado.
  7. Revísalo con el paciente. Que lo lea antes de enviarlo. Muchas veces descubrirá que no quiere compartir algo, y está en su derecho de retirar el consentimiento.
  8. Guarda copia y registra el envío. La copia forma parte de la historia clínica: qué se envió, a quién, cuándo y con qué consentimiento.

¿Qué estructura debería tener?

Una estructura sencilla y reconocible ayuda a quien lo lee y te protege a ti:

  • Datos de identificación: tuyos (nombre, número de colegiado) y del paciente.
  • Destinatario y finalidad: para quién y para qué se emite.
  • Metodología: fuentes y periodo de intervención.
  • Contenido: lo estrictamente necesario, en lenguaje comprensible para alguien sin formación clínica.
  • Conclusiones: prudentes, ligadas a la finalidad y con sus límites.
  • Fecha, firma y, si procede, una nota sobre la confidencialidad del documento.

El Código Deontológico del Consejo General de la Psicología pide que los informes sean claros, precisos y rigurosos, y que se entiendan por su destinatario. Evita etiquetas diagnósticas si no son imprescindibles: en manos de un tercero, una palabra técnica puede pesar mucho más de lo que pretendías.

Errores frecuentes

  • Escribir para «ayudar» al paciente. Un informe no es un alegato. Si suena a defensa, pierde valor y te expone.
  • Opinar sobre quien no has visto. No valores a la expareja, al profesor o al jefe a partir del relato del paciente.
  • Copiar las notas de sesión. Las notas son tuyas y contienen detalles que no deben salir de la consulta.
  • Enviarlo por un canal inseguro. Un PDF con datos de salud adjunto a un correo sin protección es un riesgo innecesario.
  • Olvidar el secreto profesional. Que te lo pidan no anula tu deber de confidencialidad; repasa sus límites en nuestra entrada sobre el secreto profesional del psicólogo.

¿Y qué hacemos con Lucía?

Volvamos a la escena. En lugar de un sí inmediato, le explicas qué puedes hacer y qué no: puedes certificar que está en tratamiento y describir su evolución, pero no valorar quién debe tener la custodia, porque eso exige una pericial. Le pides que su abogada concrete la petición por escrito, preparas un borrador breve y lo leéis juntas en la siguiente sesión. Lucía decide quitar un párrafo sobre su familia de origen. El informe sale más corto, más útil y sin poner en riesgo la terapia.

Si el caso se complica, consulta con tu colegio profesional o lleva el caso a supervisión. Para dudas de protección de datos, la Agencia Española de Protección de Datos tiene guías específicas para el ámbito sanitario.

Cómo te ayuda Mainds

En Mainds tienes la historia clínica y las notas de sesión cifradas en un solo lugar, con ayuda de IA para resumir la evolución y preparar el borrador del informe con más rapidez. Los consentimientos digitales te permiten dejar constancia de la autorización del paciente para cada informe, y el portal del paciente facilita compartir documentos de forma más segura que un adjunto suelto. Todo en servidores de la UE y conforme al RGPD y la LOPDGDD.

Esta entrada es informativa y no sustituye el asesoramiento jurídico ni profesional. Ante un requerimiento judicial o un caso dudoso, consulta con tu colegio profesional.

Preguntas frecuentes

¿Puede un psicólogo negarse a hacer un informe para un juicio?

Puedes declinar un informe pericial que no corresponde a tu papel de terapeuta y proponer un informe clínico limitado o derivar a un perito. Si lo que llega es un requerimiento judicial formal, debes atenderlo, aunque conviene pedir asesoramiento a tu colegio para limitar la información a lo imprescindible.

¿Necesito el consentimiento del paciente para enviar un informe a su empresa?

Sí. Salvo obligación legal o requerimiento de una autoridad, compartir información de salud con la empresa exige el consentimiento expreso del paciente, a ser posible por escrito y referido a ese informe concreto.

¿El paciente tiene derecho a leer el informe antes de que se envíe?

Es la práctica recomendable y, en la mayoría de los casos, un derecho: el informe trata datos suyos. Revisarlo juntos evita sorpresas y refuerza la confianza en la relación terapéutica.

¿Qué diferencia hay entre un certificado de asistencia y un informe psicológico?

El certificado solo acredita hechos administrativos, como que la persona acude a consulta en determinadas fechas. El informe incluye valoración profesional, por lo que requiere más cuidado con la confidencialidad y con los límites de lo que afirmas.

¿Cuánto tiempo debo guardar una copia del informe?

La copia forma parte de la historia clínica del paciente, así que se conserva con ella y durante el mismo plazo, con las mismas medidas de seguridad.

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